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Día 3 — No Necesitas Creerme

Nunca he pedido a nadie que tome mis palabras como verdad absoluta. Y no te lo voy a pedir a ti. Lo que enseño no requiere fe. Esta práctica funciona de manera mecánica, como cepillarse los dientes — no necesitas creer en el dentífrico para que funcione.

Acuéstate cómodamente. Mantén los ojos abiertos, suaves. Respira profundo. Y observa los pensamientos como olas en el mar. Puedes hacer esto ahora mismo, sin creer en nada, sin saber nada sobre la Ascensión. Solo pruébalo por unos minutos.

Y entonces decide tú. Tu experiencia directa es la única autoridad real. No la mía. No la de ningún maestro. La tuya. Si después de probarlo sientes aunque sea un solo momento de quietud — eso ya te dice más que cualquier cosa que yo pueda escribir aquí. No se necesita acuerdo previo. Solo disposición.

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