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Día 28 — Los Días Perdidos

He perdido días de práctica. Muchos de ellos. La vida se pone ocupada, los viajes interrumpen las rutinas, a veces simplemente soy perezosa. Durante años, cuando perdía un día, me sentía culpable. Y luego esa culpa me hacía perder otro día.

Me llevó mucho tiempo aprender algo importante: el hecho de que notes que perdiste un día es evidencia de que la práctica está funcionando. Si estuvieras completamente inconsciente, no lo notarías. El notar es el despertar.

Así que cuando pierdes un día, no te castigues. No agregues culpa a la lista. Solo acuéstate de nuevo mañana. Mantén los ojos abiertos. Suaviza la mirada. Respira. Observa las olas. Sin drama. Sin disculpa. Solo regresa. Esa es la única habilidad que importa: regresar.

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