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Día 16 — La Historia de la Playa

Caminé la misma playa todos los días durante cinco años. Tenía mi rutina matutina perfectamente establecida: un cigarrillo en una mano, el teléfono en la otra, la mirada fija en la arena. Siempre estaba planeando, recordando o preocupándome. Nunca estaba realmente ahí.

Luego, una semana después de aprender a acostarme con los ojos abiertos y observar mis pensamientos como olas, algo cambió. Estaba caminando esa misma playa con los ojos abiertos, y escuché algo que nunca había escuchado en todos esos años. Era el sonido de las olas.

Me detuve. Miré hacia arriba y vi el sol derretirse en el mar. Y lloré. Había estado ahí todos los días. Nunca había estado realmente presente. Eso es lo que hace observar tus pensamientos — te despierta a la vida que siempre ha estado aquí.

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